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    GuíaAbr 2026·16 min

    Cómo señalizar una estación de metro accesible: guía paso a paso

    Diagnóstico, ubicación de códigos, integración con sistemas de información al viajero y formación de equipos. La metodología que aplicamos en estaciones de Madrid, Nueva York y Barcelona.

    Retrato de José Castejón Gálvez
    José Castejón GálvezDirector de implantaciones · NaviLens

    Cada estación de transporte público es diferente. No es lo mismo intervenir en una estación de metro histórica, con varios niveles y correspondencias, que en una estación sencilla con un único acceso y un único andén. Sin embargo, la metodología para hacerla más accesible puede seguir un patrón claro, ágil y replicable.

    El objetivo no es "llenar" la estación de códigos, sino identificar los lugares en los que la información es realmente útil para el viajero. En una estación, esos lugares suelen dividirse en dos grandes grupos: puntos de interés y puntos de decisión.

    Los puntos de interés son aquellos elementos que una persona puede necesitar localizar: accesos, ascensores, escaleras, máquinas de billetes, tornos, andenes, aseos, puntos de atención, salidas, paneles de tiempo real o zonas de correspondencia. Los puntos de decisión son aquellos en los que el usuario debe escoger qué camino tomar: girar a la derecha o a la izquierda, bajar a un nivel inferior, elegir un andén, seguir hacia una línea concreta o seleccionar una salida determinada.

    Para una persona con discapacidad visual, cognitiva o para cualquier viajero que no conoce la estación, estos momentos son críticos. Una estación accesible no es solo una estación sin barreras físicas: es una estación que ofrece información clara, contextual y disponible justo en el lugar donde el usuario la necesita.

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    Fase 1: Recorrido inicial de la estación

    El primer paso consiste en recorrer la instalación y documentarla mediante fotografías y vídeos. Este trabajo puede realizarlo el propio operador de transporte, de forma sencilla y rápida, siguiendo unas indicaciones básicas.

    Durante este recorrido se recopila material visual de accesos, vestíbulos, pasillos, máquinas de billetaje, tornos, ascensores, escaleras, andenes, señalética existente, rutas de correspondencia y salidas. Las imágenes y vídeos permiten entender la configuración real de la estación, detectar zonas complejas y preparar el trabajo de diseño posterior sin necesidad de multiplicar visitas presenciales.

    Esta fase tiene un objetivo práctico: disponer de una visión clara de cómo se mueve una persona por la estación y qué información necesita en cada tramo del recorrido.

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    Fase 2: Plan de implantación

    A partir del material recogido, se identifican sobre el plano de la estación todos los puntos críticos en los que sería necesario incorporar códigos NaviLens.

    Estos puntos críticos incluyen tanto los puntos de interés como los puntos de decisión mencionados anteriormente.

    El resultado de esta fase es un mapa funcional de la estación: una representación clara de dónde deben estar los códigos y qué información debe ofrecer cada uno.

    Este paso es clave porque permite pasar de una visión genérica de la accesibilidad a una intervención concreta, pensada desde la experiencia real del usuario.

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    Fase 3: Diseño de los códigos y de la experiencia de uso

    Una vez identificados los puntos en los que se instalarán los códigos, comienza la fase de diseño. Esta es una de las etapas más importantes del proyecto, porque no se trata únicamente de generar códigos NaviLens, sino de integrarlos correctamente en la estación y en la experiencia del viajero.

    En esta fase se definen tres elementos principales: el tamaño del código, el mensaje o call to action y la ubicación física.

    El tamaño del código debe adaptarse a la distancia prevista de lectura y al entorno en el que se instalará. No es lo mismo un código situado junto a una máquina de billetes que uno instalado en un acceso amplio o en un pasillo con gran flujo de personas. El objetivo es que el código pueda ser detectado fácilmente por la aplicación, incluso sin que el usuario conozca exactamente su ubicación.

    También es fundamental definir un call to action claro. El usuario debe entender que el código NaviLens está ahí porque el operador de transporte ha querido mejorar la accesibilidad y la experiencia de uso de la estación. Debe quedar claro que puede escanearlo gratuitamente con la app NaviLens o NaviLens GO para recibir información útil, contextualizada y accesible.

    Este mensaje no solo ayuda a las personas con discapacidad visual. También permite que cualquier viajero —turistas, personas mayores, usuarios que no hablan el idioma local o personas que visitan la estación por primera vez— entienda que el sistema puede ayudarle a orientarse mejor.

    En paralelo, se decide cómo integrar físicamente los códigos en la estación. Deben incorporarse en señalética existente cuando exista la opción o en otros elementos ya presentes en el entorno. La integración debe cumplir dos condiciones: que los códigos sean fácilmente escaneables y que respeten la estética de la estación.

    Para tomar estas decisiones, las fotografías y vídeos recogidos en la primera fase resultan especialmente útiles. Permiten evaluar alturas, superficies disponibles, iluminación, flujos de paso, posibles obstáculos visuales y convivencia con otros elementos de señalización.

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    Fase 4: Integración con datos en tiempo real

    De forma paralela al trabajo de análisis y diseño, el equipo de desarrollo de NaviLens coordina con los equipos de TI del operador la integración con los sistemas de información disponibles.

    El objetivo es que los códigos no ofrezcan únicamente información estática, sino también datos dinámicos y útiles para el viaje. Esto puede incluir tiempos de paso, estado del servicio, incidencias, cambios de andén, rutas alternativas o información específica de la red.

    Para ello, NaviLens solicita al operador la información técnica necesaria y trabaja sobre las fuentes de datos disponibles. En el ámbito del transporte público, estas integraciones suelen apoyarse en sistemas de información en tiempo real como GTFS-RT u otros formatos utilizados por cada operador.

    Un ejemplo de esta aplicación es MTA en Nueva York, donde NaviLens se utiliza para ofrecer orientación accesible en estaciones y acceso a información de servicio en tiempo real. La propia MTA describe NaviLens como una herramienta que permite obtener información de orientación dentro de estaciones, localización de paradas y datos actualizados de llegadas y servicio.

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    Fase 5: Generación y entrega de códigos

    Con los puntos definidos, el diseño validado y la información preparada, el equipo de NaviLens genera los códigos correspondientes a cada ubicación y los entrega al cliente en un plazo inferior a una semana, para que puedan ser producidos e instalados de acuerdo con lo definido en las fases anteriores.

    Esta entrega incluye la información necesaria para que el operador pueda colocar cada código en su ubicación correspondiente.

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    Fase 6: Formación y comunicación

    La instalación de los códigos es solo una parte del proyecto. Para que la solución tenga impacto, las personas deben conocerla y saber cómo utilizarla.

    Por eso es recomendable formar al personal de estación, especialmente a los equipos de atención al cliente, seguridad, mantenimiento y asistencia al viajero. No necesitan convertirse en expertos técnicos, pero sí deben saber explicar qué es NaviLens, para qué sirve, cómo se escanea un código y qué tipo de información puede recibir el usuario.

    También es importante acompañar el despliegue con una campaña de comunicación. Esta comunicación puede realizarse en la propia estación, en canales digitales del operador, en redes sociales, en la web corporativa y en colaboración con asociaciones de personas con discapacidad.

    Además, siempre suele ser una buena opción realizar un test con usuarios locales durante las primeras fases del despliegue. Estos usuarios conocen mejor la estación, sus recorridos habituales, sus puntos de fricción y las necesidades específicas del entorno. Su feedback permite validar que los códigos están bien ubicados, que los mensajes son comprensibles y que la información ofrecida resulta realmente útil en situaciones reales de uso.

    El mensaje debe ser claro: la estación incorpora una herramienta gratuita para el usuario, diseñada para mejorar la accesibilidad, la orientación y la autonomía de los viajeros.

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    Fase 7: Medición y mejora continua

    Una de las ventajas de NaviLens es que permite analizar el uso de los códigos de forma anónima. Cada lectura puede aportar información agregada sobre el punto escaneado, el momento de uso, el idioma o el tipo de dispositivo, siempre sin identificar personalmente al usuario.

    Estos datos ayudan a entender cómo se está utilizando la solución y dónde puede mejorarse. Por ejemplo, pueden detectarse códigos con mucho uso, puntos infrautilizados, zonas donde conviene reforzar la señalización o ubicaciones en las que el viajero necesita más información.

    La accesibilidad no debe entenderse como una actuación puntual, sino como un proceso de mejora continua. Una estación cambia: se modifican recorridos, se actualizan servicios, aparecen nuevas necesidades y evolucionan los hábitos de los usuarios. Por eso es importante revisar periódicamente el funcionamiento de la solución y realizar ajustes cuando sea necesario.

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    Conclusión

    Hacer accesible una estación de transporte público no consiste solo en eliminar barreras físicas. También implica ofrecer información clara, comprensible y disponible en el momento exacto en que el viajero la necesita.

    La metodología de NaviLens permite abordar este proceso de forma estructurada: primero se documenta la estación, después se identifican los puntos críticos, se diseña la integración de los códigos, se conectan los datos en tiempo real, se generan los códigos y, finalmente, se acompaña el despliegue con formación, comunicación y análisis de uso.

    El resultado es una estación más fácil de entender, más autónoma para las personas con discapacidad y más útil para todos los viajeros.